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Entendiendo la Lesión del Ligamento Cruzado Anterior (LCA)

Kinesiología

El Ligamento Cruzado Anterior (una banda de tejido que conecta el hueso del muslo con el hueso de la espinilla, crucial para la estabilidad de la rodilla) es vital para mantener nuestras rodillas funcionando correctamente, especialmente durante actividades que involucran movimientos bruscos, cambios de dirección, frenos y carrera.

Curiosamente, esta lesión ocurre mayormente sin un impacto directo de un oponente. Se ha observado que las mujeres deportistas tienen una predisposición 4 a 8 veces mayor a sufrir esta lesión, posiblemente por diferencias en la estructura anatómica, hormonales, y la flexibilidad articular que poseen en comparación con los hombres. Factores como una posición inadecuada de las rodillas (cuando se inclinan demasiado hacia adentro), la pronación del pie (cuando el arco del pie colapsa, aplicando presión adicional sobre la rodilla), y la interacción entre el calzado deportivo y la superficie, pueden incrementar el riesgo.

Los momentos de riesgo incluyen:

  • Aterrizar de un salto con la cadera extendida y rotada hacia adentro, la rodilla casi completamente extendida y el pie en una leve torsión.
  • Frenar o cambiar de dirección con el pie firmemente plantado en el suelo, junto a una fuerza de rotación forzada sobre la rodilla.
  • Estirar la rodilla más allá de su capacidad natural de movimiento.

 

Estos escenarios son comunes en deportes como el fútbol, tenis, o basquetbol, lo que subraya la importancia de incorporar ejercicios preventivos enfocados en el control neuromuscular y la estabilidad dinámica de la rodilla. Ejercitar los músculos alrededor de la rodilla (como el glúteo mayor, glúteo medio, cuádriceps, e isquiotibiales) y mejorar la propiocepción (la percepción o conciencia de la posición de la rodilla) pueden ser claves para prevenir esta lesión.

En caso de una lesión, los síntomas típicos incluyen escuchar un sonido de “pop” dentro de la rodilla, seguido de dolor, hinchazón, y una sensación de inestabilidad. La resonancia magnética (RM) es la herramienta definitiva para confirmar la lesión del LCA.

El tratamiento puede variar desde una cirugía de reconstrucción, donde se utiliza un injerto (un fragmento de tejido tomado de otra parte del cuerpo, como el tendón rotuliano o los tendones semitendinoso y grácil) para reemplazar el ligamento dañado, seguido de un proceso de rehabilitación guiado por kinesiología. Este proceso incluye etapas cuidadosamente planificadas para reducir el dolor, recuperar la movilidad, y fortalecer los músculos de soporte, culminando en la reintegración a las actividades deportivas.

Para los interesados en el bienestar físico y la prevención de lesiones, es esencial acompañar la práctica deportiva con una preparación física adecuada, no solo para mejorar el rendimiento, sino también para proteger la salud de nuestras rodillas.

Adaptado de Mg. Klgo. Lucas Torres Pumarino
Kinesiólogo Clínica Kitness

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Referencias:

  • Alshewaier S y cols. The effectiveness of preoperative exercise physiotherapy rehabilitation on the outcomes of treatment following anterior cruciate ligament injury: A systematic review. Clinical Rehabilitation. (2016) 1-11.
    Kaeding C y cols. Epidemiology and Diagnosis of Anterior Cruciate Ligament Injuries. Clin Sports Med. (2016) 0278-5919/16.
  • Sepúlveda F y cols. Anterior Cruciate Ligament Injury: Return to Play, Function and Long-Term Considerations. Currents Sports Medicine Reports. (2017) Vol. 16(3) 172-178.

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